lunes, 23 de junio de 2008

EL MUNDO DE SOFíA


-Se ha dicho que el Romanticismo fue la última «postura común» ante la vida en Europa. Surgió en Alemania como una reacción contra el culto a la razón de la Ilustración. Después de Kant y su fría razón, era como silos jóvenes alemanes respiraran aliviados.
-¿Y qué pusieron en lugar de la razón?
-Los nuevos lemas fueron «sentimiento», «imaginación», «vivencia» y “añoranza». También algunos de los filósofos de la Ilustración habían señalado la importancia de los sentimientos, como por ejemplo Rousseau, pero en ese caso como una crítica contra la importancia exclusiva que se daba a la razón. Ahora esta subcorriente se convirtió en la corriente principal de la vida cultural alemana.
Entonces ¿Kant había perdido partidarios?
-Sí y no. Muchos románticos se consideraron herederos de Kant, pues el maestro había afirmado que lo que podemos saber sobre «das Ding an sich» es muy limitado. Por otro lado, había señalado lo importante que es la aportación del «yo» al conocimiento. Ahora cada individuo tenía libertad para dar su propia interpretación de la existencia. Los románticos aprovecharon esta libertad, convirtiéndola en un culto casi desenfrenado al «yo», lo cual también condujo a una revalorización del genio artístico.
-¿Había muchos genios de ésos?
-Un ejemplo es Beethoven, en cuya música nos encontramos con un ser que expresa sus propios sentimientos y añoranzas. En ese sentido Beethoven era un creador «libre”, al contrario que los maestros del Barroco, por ejemplo Bach y Handel, quienes compusieron sus obras en honor a Dios y, muy a menudo, conforme a reglas muy severas.
-Yo sólo conozco la «Sonata del Claro de Luna» y la «Quinta sinfonía».
-Pues entonces puedes apreciar lo romántica que es la «Sonata del Claro de Luna» y lo dramática que es la expresión que emplea Beethoven en la «Quinta sinfonía».
-Dijiste que también los humanistas del Renacimiento eran individualistas.
-Sí. De hecho hay muchos rasgos comunes entre el Renacimiento y el Romanticismo, quizás sobre todo en la importancia que otorgaban, unos y otros, al arte y a su significado para el conocimiento del hombre. En este campo Kant aportó lo suyo. En su estética había investigado qué es lo que sucede cuando nos sentimos abrumados por algo muy hermoso; por ejemplo, por una obra de arte. Cuando nos entregamos a una obra de arte sin servir a otros intereses que a la propia vivencia artística, nos acercamos a una percepción de «das Ding an sich».
-¿Eso quiere decir que el artista es capaz de transmitir algo que los filósofos no pueden expresar?
-Así opinaron los románticos. Según Kant, el artista juega libremente con su capacidad de conocimiento. El poeta alemán Schiller continuó desarrollando las ideas de Kant. Escribe que la actividad del artista es como un juego, y que el hombre sólo es libre cuando juega, porque entonces hace sus propias leyes. Los románticos opinaban que solamente el arte podía llevarnos más cerca de «lo inefable». Algunos fueron hasta el final y compararon al artista con Dios.
-Porque el artista crea su propia realidad exactamente de la misma manera que Dios ha creado el mundo.
-Se decía que el artista tiene una «fuerza imaginativa de creación del mundo». En su entusiasmo artístico podía llegar a sentir desaparecer la frontera entre sueño y realidad. Novalis, que era uno de los jóvenes genios, dijo que «el mundo se convierte en sueño, el sueño en mundo». Escribió una novela medieval que se titulaba Heinrich von Olterdingen. El escritor no pudo dejarla acabada cuando murió, en 1801, pero tuvo de todas formas una gran importancia. La novela cuenta la historia del joven Heinrich, que está buscando aquella «flor azul» que un día vio en un sueño y que desde entonces siempre ha añorado. El romántico inglés Coleridge expresó la misma idea de esta manera:
¿Y si durmieras?¿Y si en el sueño, soñaras?¿Y si soñaras que ibas al cielo y allí cogías una extraña y hermosa flor?¿Y si cuando despertaras tuvieras la flor en tu mano?¿ Ah, entonces qué?...

Jostein Gaarder

No hay comentarios: