jueves, 19 de junio de 2008

ZANONI


-¡Hermano!, en la casa de al lado hay un tesoro.
-Pero si al lado no hay ninguna casa
-Pues construyamos una
Diálogo entre Los Hermanos Marx

—¡Magia! —exclamó Zanoni. —¿Qué es la magia? Cuando el viajero contempla en Persia las ruinas de palacios y de templos, los toscos habitantes le dicen que aquellos monumentos fueron levantados por magos. Lo mismo sucede con todo lo que está fuera del alcance del vulgo, porque éste no comprende que haya quién pueda hacer grandes cosas sino por medios reprobados. Si por magia queréis significar el incansable estudio de lo que permanece oculto y envuelto entre las tinieblas de la naturaleza, os contestaré que profeso esa magia, porque es la que conduce a la fuente de la verdadera creencia. Acaso vos no conozcáis esa magia que se enseñaba en las escuelas de la antigüedad, ni sepáis cómo y por quién se enseñaba. Pues, sabed que la última y la más solemne lección, la daban los sacerdotes que servían los templos. Conviene, empero, que distingamos lo que es la magia, ¿Seríais pintor si no existiese una magia en el arte que profesáis? Después de largos estudios acerca de la belleza que ha existido, ¿no os entregáis a nuevas y aéreas combinaciones de la belleza ideal? ¿No veis que el arte mas sublime, así del poeta como del pintor, aunque busca lo verdadero, aborrece la realidad, y se trata con la naturaleza como señor y no como esclavo? Vos pedís con imperio al pasado un concepto para lo futuro. El arte que es verdaderamente noble, ¿no tiene a su disposición lo futuro y lo pasado? ¿Y qué es la pintura, sino el arte de dar forma y realidad a los seres invisibles que ha acariciado vuestra imaginación? ¿Estáis disgustado de ese mundo invisible? Ese mundo ha ofrecido siempre un vasto campo al genio, y si no existiese, sería necesario crearlo. ¿Qué más puede hacer un mago? o mejor dicho, ¿qué ciencia puede hacer otro tanto? Dos son los caminos que conducen al cielo y que se apartan del infierno: el arte y la ciencia; pero el arte es más divino que la ciencia, porque la ciencia descubre y el arte crea. Vos poseéis facultades que pueden dominar el arte; contentaos con vuestra suerte. El astrónomo que forma el catálogo de las estrellas, no puede añadir un átomo al mundo; el químico que combina substancias, puede curar con sus drogas las enfermedades del cuerpo humano: pero ni el astrónomo ni el químico pueden hacer lo que el pintor o el escultor, que revisten de una eterna juventud a formas divinas que no alterarán las enfermedades ni desfigurarán los años. Renunciad a esos frívolos caprichos que tan pronto os impelen hacia mí, como hacia ese reformador de la raza humana; los dos somos vuestros antípodas. Vuestro pincel es vuestra varita de virtudes, y vuestro lienzo puede crear utopías más bellas que las que producen los sueños...

Sir Edward Bulwer Lytton

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