viernes, 25 de julio de 2008

Cábala



montaje: Juan

Abundando en ello se da cita a textos, que son expresión de la inteligencia que iluminó a aquellos cabalistas–herméticos–cristianos, en formas signadas por los números, la geometría, las letras, la alquimia, la arquitectura, la pintura, el grabado, y el teatro, entre otras; ciencias y artes o vehículos conductores de un conocimiento regenerador capaz de sugerir un espacio nuevo, como el que se indica en el frontispicio del templo de Apolo en Delfos: Conócete a ti mismo. Conocimiento representado también por el signo de la Mónada, principio de la Díada, de la Tríada y de la Tétrada.
La existencia no es más que el recorrido o viaje alrededor del "misterio" del que todo surge y al que todo ha de retornar, y que va revelándose en el "rito" del despertar al "conocimiento".
Para rescatar o revivir este objeto precioso o tesoro es preciso traspasar la letra muerta, colocarse detrás del espejo, despertando del sueño en que se vivió; para llegar a adivinar que, en el "gran sueño" que es la vida ya no hay temor a seguir soñando.
Y lo que es posible soñar hoy en la Voluntad despierta, son las noticias que llegan hasta nosotros en voces audibles, legibles y visibles para oídos más que humanos que viven en la paradisíaca inocencia del Edén. Mensajes de los orígenes que nos traen a la memoria una muestra de imágenes sugerentes que evocan los estados desconocidos del espíritu.
Las puertas del entendimiento, de la voluntad y de la memoria, pasivas respecto al Principio y activas respecto al cosmos, están abiertas de par en par. La escalinata que cubre el espacio entre lo visible y lo invisible, es recorrida por la alfombra mágica del símbolo en todas sus formas y variedades.
Testimonios que habiendo llegado hasta aquí se conservan aún en la memoria de las crónicas de nuestro tiempo, sencillas muestras de un amor al conocimiento, tan reales, que a los ojos interiores no puede caberles ya ninguna duda de que jamás han dejado ni dejarán de existir, pues son en el ahora imperecedero.
Los hombres de este entonces estuvieron hoy en una Arcadia Feliz, próximos a un siglo en el que están por concluirse todas las cosas.
Corresponde a la virtud de la paradoja comprender que como todo está hecho, todo está por hacer; la obra conclusa está inconclusa y presta a la renovación.
Disfrutemos de la compañía de los Ángeles o de las Ideas y visitemos los recintos simbólicos ante los que la imaginación enmudece…
…Aquí y para acabar venimos a hacer memoria de lo que decíamos al principio de este artículo sobre el viaje de la existencia, cuyo propósito es el de revivir y refrescar un Antiguo Saber, capaz de dormir con encantamientos a la mente distraída, monstruo de la letra muerta, que parece vivir en el "afuera" ignorante del dentro. Atravesado por las voces transformadoras, ángeles o mensajeros del conocimiento, que transportan más allá de lo humano y que son reminiscencias que promueven una anamnesis o no olvido, no sueño, no muerte. Un despertar y una regeneración. Cantos a la memoria desde la dignidad de sus orígenes y símbolos de lo inexpresable, de lo más valioso, de la perla o tesoro único a rescatar del olvido…

JOSE MARIA DOLCET

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