viernes, 25 de julio de 2008

una melodía...


Viñetas: Hugo Pratt - Corto Maltés - Las Helvéticas -

PRIMERAS IMPRESIONES

Como de niño no quise jugar con la arena de las playas (terrible carencia de la que me resentí toda la vida) ya, en la mayoría de edad, me ha venido el deseo de jugar y, en este momento, de jugar con los sonidos.
Vaya! Qué extraña cosa al principio, esa corriente que se manifiesta, ese líquido inesperado, ese pasaje portador, en sí, siempre y que estaba.
Ya no reconocemos ningún entorno (lo duro ha desaparecido).
Hemos dejado de tropezarnos con las cosas. Nos convertimos en capitanes de un Río...
Nos encontramos poseídos por una extraña (y peligrosa) tendencia a los buenos sentimientos. Todo es cuesta. Los medios son ya paraísos.
No encontramos los frenos; o no tan deprisa como encontramos lo maravilloso...
Ponemos en circulación una moneda de agua.
Como una campana que anuncia una desgracia, una nota, una nota que sólo se escucha a sí misma, una nota a través de todo, una nota baja como una patada en el vientre, una nota añosa, una nota como un minuto que tuviera que taladrar un siglo, una nota sostenida a través de la discordancia de las voces, una nota como una advertencia de muerte, una nota me avisa durante toda esa hora.
En mi música, hay mucho silencio.
Hay sobre todo silencio.
Hay ante todo un silencio que tiene que ocupar un lugar.
El silencio es mi voz, mi sombra, mi llave.., signo que no me agota que en mi se nutre.
Se extiende, se despliega, me bebe, me consume. Mi enorme sanguijuela en mí se acuesta.
Cuando nada llega, siempre hay tiempo que llega, tiempo
sin altibajos,
tiempo,
sobre mí,
conmigo,
en mí,
por mi,
pasando sus arcos dentro de mí que me consumo y
espero.
El tiempo.
El tiempo.
Yo me ausculto con el Tiempo.
Me palpo.
Me pego con el Tiempo.
Me seduzco, me irrito...
Me enredo,
Me sublevo,
Me transporto,
Me pego con el Tiempo...
Pájaro-pico.
Pájaro-pico.
Pájaro-pico.
¿Qué hago aquí?
Llamo.
Llamo.
Llamo.
No sé a quién llamo.
A quien llamo no sabe.
Llamo a alguien débil,
alguien roto,
alguien orgulloso a quien nada ha podido romper. Llamo.
Llamo a alguien de allá,
alguien a lo lejos perdido,
alguien de otro mundo.
(¿Así que mi solidez era mentira?)
Llamo.
Ante este instrumento tan claro,
no es lo mismo que con mi voz sorda.
Ante este instrumento cantarín que no me juzga, que no me observa,
llamo, perdiendo toda vergüenza,
llamo,
llamo desde el fondo de la tumba de mi infancia que se
enfurruña y
se contrae aún,
desde el fondo de mi desierto presente,
llamo,
llamo.
La llamada me asombra a mí mismo.
Aunque sea tarde, llamo.
Sobre todo para reventar mi techo.
Para romper la tenaza tal vez,
para ahogarme tal vez,
ahogarme sin asfixiarme,
ahogarme mis piques,
mis distancias, mi inaccesibilidad.
Para anegar el mal,
el mal y los ángulos de las cosas,
y lo imperativo de las cosas,
y lo duro y lo calloso de las cosas,
y el peso y la acumulación de las cosas,
y casi todo de las cosas,
excepto el paso de las cosas,
excepto el fluido y el color y el perfume de las cosas,
y el espesor y la complicidad a veces de las cosas,
y casi todo del hombre
y tanto de la mujer,
y mucho, mucho de todo
y de mí también
mucho, mucho,
mucho
para que pase al fin mi torrente de ángeles
en paz, en fluido, me descompone.
Mis piedras, mi muela se descompone,
mi obstinado resistente se descompone
y me extiendo hasta el dolor de los demás.
Abandonando todo respeto humano,
tranquilizo, consuelo, sano,
resucito a la muerta,
abro las puertas,
avanzo para bendecir,
hablo en nombre de todos.
Arco iris.
No más procesos.
Planto el árbol del pan.
Marcada por la cesura de un mal profundo, una melodía, que es melodía igual que un viejo galgo tuerto y reumático sigue siendo un galgo, una melodía
Surgida tal vez del drama del microseísmo de un minuto fallido durante una tarde difícil, una melodía deshecha, que se derrumba sin cesar derrotada
Sin elevarse, una melodía, pero empecinada también en no ceder del todo, como el mangle que empujado por las aguas es retenido por sus raíces obstinadas
Sin llegar a hacer el pavo real, una melodía, una melodía para mí solo, a mí confiada, lisiada para que yo me reconozca en ella, hermana en la incertidumbre
Indefinidamente repetida, que cansaría al oído más complaciente, una melodía para canturrear entre nosotros, ella y yo, que me liberaría de mi verdadera balbuciente palabra, aún jamás dicha
Una melodía pobre, pobre como la que necesitaría el mendigo para expresar sin palabras su miseria y toda la miseria en torno a él y todo lo que responde miseria a su miseria, sin escucharlo
Como una llamada al suicidio, como un suicidio iniciado, como una vuelta siempre al único recurso: el suicidio, una melodía
Una melodía para ganar tiempo, para fascinar a la serpiente, mientras que la frente incansada sigue buscando, en vano, su oriente.
Una melodía...

HENRI MICHAUX

7 comentarios:

saudade dijo...

La aprendí como una mezcla de añoranza, tristeza, melancolía, soledad...
Y me quedé tan identificada que es una palabra que lleva acompañándome mucho tiempo.

Gracias por tu visita :)

Sahakiel dijo...

No suelen dejarme comentarios tan bonitos, muchas gracias, me arrancaste una sonrisa :)

Y la verdad sea dicha, Calíope surgió por una mezcla de inspiración, desesperación, sueños incoherentes y ése relato de Gaiman. Todos queremos una Calíope, pero pocos se dan cuenta de que cada uno posee a su musa en su interior.

Gracias, te leeré a menudo :)

angela dijo...

que bueno..................
en busqueda de esa melodía
gracias.......... me gusta pasar por aca
b

Sahakiel dijo...

Gracias a ti por arrancármela, que últimamente está difícil hacerlo :)

Nos leemos, un beso!

Sahakiel dijo...

¿Realmente es invisible o es que estamos tan ciegos que somos incapaces de ver lo esencial, aunque lo tengamos ante nuestras narices?

Las canciones siempre continúan incluso cuando sus cantantes hayan muerto.

Eloy :: Samurai Socialista :: dijo...

Todavia no he leido ni las Hélveticas (aunque si he leido otras cosas de Corto Maltés, y puedo decir que esta en mi Top Ten) ni el comic que me recomendas de Uncle Sam, aunque he visto algunas tapas muy llamativas dibujadas por Alex Ross (que es uno de los grosos de la ilustración, pero hay algo en su seleccion de colores que nunca termina de cerrarme)

Decididamente, cuando arregle mi PC lo proximo que bajo es lo que me falta de Corto Maltes.

ジゴクヒメJigokuHimeじごくひめ dijo...

¿... sabes qué?

Mi número favorito es el 7 y Corto Maltés mi comic favorito.

Por cierto, gracias por unirte al Safari, siempre serás bienvenido. Gracias por mencionar a Ferreiro, pronto le veré en concierto.

Saludos desde el Safari.