martes, 28 de octubre de 2008

en el reino de la flor azul III


Es característico de la naturaleza sensitiva de Goethe el hecho de que el cuarto sea precisamnete el pensador. Si «el sentimiento lo es todo», se ha de considerar el principio supremo, el pensamiento se ha de contentar entonces con el papel más desfavorable y desaparecer en el naufragio. La primera parte del Fausto describe esta evolución, de la que el mismo Goethe era modelo. En este caso, el pensamiento es la cuarta función, la tabú. Al ser contaminado por el inconsciente, el pensamiento adopta la grotesca figura de los cabiros, pues éstos, como enanos, son dioses del reino subterráneo y por ello aparecen deformados por lo general en medida adecuada. («Veo a los deformes como malos potes de tierra.») Por ello, se encuentran en contradicción asimismo grotesca con lo celestial y son objeto de burla de los dioses. (Véase «mono de Dios».)

NEREIDAS Y TRITONES

Así, pues, son siete,

SIRENAS:

¿Dónde están los tres?

NEREIDAS Y TRITONES:

No sabríamos decirlo,
Habrá que preguntar por ellos en el Olimpo;
Posiblemente esté allí también el octavo,
En el que todavía nadie ha pensado,
Dispuestos a ofrecernos sus favores,
Pero aun no todos ellos.
Estos incomparables seres,
Siempre desean más;
Y padecen, con nostálgico anhelo
De alcanzar lo inalcanzable.

Observamos que son de siete a ocho; sin embargo, vuelve a existir una dificultad en el octavo, lo mismo que antes con el cuarto. Está asimismo en contradicción con la procedencia de lo inferior, de la oscuridad, antes subrayada, el hecho de que ahora se diga que los cabiros han de ser realmente buscados en el Olimpo; pues están aspirando eternamente a ascender de la profundidad a la altura y por ello se les haya de encontrar siempre abajo y arriba. La «severa imagen» es con toda evidencia un contenido inconsciente que pugna por salir a la luz. Busca y es ella misma lo que he calificado en otro lugar de «preciosidad difícil de conseguir» . Esta suposición se confirma inmediatamente:

Los héroes de la Antigüedad
Carecen de gloria
Tal como ella se manifiesta.
Si ellos conquistaron el vellocino,
Vosotros a los cabiros.

El «vellocino de oro» es la meta ansiada por los argonautas, el fabuloso quest que es uno de los incontables sinónimos de lo inalcanzable. Tales hace a este respecto la sabia observación:

Es esto lo que se codicia:
El óxido, que hace que las monedas adquieran valor.

…A continuación de este sueño, el sujeto durmiente dibuja de forma espontánea un círculo cuyos cuatro sectores están coloreados con los colores arriba mencionados. Se encuentra en el centro una flor azul de cuatro hojas…


Jung, C. G. - Psicología y alquimia

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