lunes, 20 de octubre de 2008

Esperando a Cousteau...


¡Y vosotras, oh cosas navales, mis viejos juguetes soñados!
¡Componed fuera de mí mi vida interior!
Quillas, mástiles, velas, ruedas de timón, cordajes,
chimeneas de vapor, hélices, gavias, gallardetes,
galdropes, escotillas, calderas, colectores, válvulas,
¡caed dentro de mí en montones, arnontonaos
como el contenido confuso de un cajón vaciado en el suelo!
¡Sed vosotras el tesoro de mi avaricia febril,
sed vosotras los frutos del árbol de mi imaginación,
tema de mis cantos, sangre en las venas de mi inteligencia,
vuestro sea el lazo que a lo exterior me une por la estética,
proveedme de metáforas, de imágenes, de literatura,
porque en real verdad, en serio, literalmente,
mis sensaciones son un barco con la quilla al aire,
mi imaginación un anda medio sumergida,
mi ansiedad un remo roto
y la contextura de mis nervios una red secándose en la playa!

Suena en el azar del río una sirena, una sola.
Tiembla ya todo el suelo de mi psiquismo.
Se acelera cada vez más el volante dentro de mí.

Algo se rompe en mí. Lo rojo ha anochecido.
He sentido demasiado para poder seguir sintiendo.
Se me ha agotado el alma, tan sólo un eco quedó dentro de mí.
Disminuye sensiblemente la velocidad del volante.
Las manos de mis ojos me apartan un poco de mis sueños.

Dentro de mí hay tan sólo un vacío, un desierto, un mar nocturno.
Y en cuanto siento que hay dentro de mí un mar nocturno
asciende de su lejanía, nace de su silencio,
otra vez, otra vez, el vasto grito antiquísimo.
De pronto, como un relámpago de sonido que no produce ruido
___sino ternura
y súbitamente abarca todo el horizonte marítimo,
un húmedo y sombrío marullo humano nocturno,
voz de sirena distante llorando, llamando
viene del fondo de la Lejanía, del fondo del Mar, del alma de los
__Abismos
y en la superficie boyan como algas mis sueños deshechos...

Ahóóóóóóóóóó----yy...
Schooner ah--ó ó yy...

¡Ah, el rocío sobre mi excitación!
El frescor nocturno en mi océano interior!
He aquí todo en mí, de pronto, ante una noche en la mar
llena del enorme misterio humanísimo de las olas nocturnas.

La luna sube en el horizonte
y mi infancia feliz se despierta en mí como una lágrima.
El pasado resurge como si ese grito marítimo
fuese un aroma, una voz, el eco de una canción
que viniera a llamar a mi pasado
a aquella felicidad que nunca más he de tener.

Era en la vieja casa sosegada, junto al río...
(Las ventanas de mi cuarto y las del comedor también,
daban, por encima de unas casas bajas, al río cercano,
al Tajo, a este mismo Tajo, aunque en otro punto, más abajo...
Si ahora me asomase a las mismas ventanas no me asomaría
__ a las mismas ventanas.
Aquel tiempo pasó como el humo de un vapor en alta mar...)

Una inexplicable ternura,
un remordimiento conmovido y lacrimoso

¿Ah, cómo pude yo pensar, soñar, aquellas cosas?
¡Qué lejos estoy del que fui hace un momento!
¡Histeria de las sensaciones —a veces éstas, a veces las contrarias!
En la rubia mañana que se yergue, ¡cómo mis oídos sólo escogen
las cosas que concuerdan con esta emoción: el marullo del agua,
el marullo leve de las aguas del río al batir en el muelle...,
la vela que pasa cerca al otro lado del río,
los montes lejanos, de un azul japonés,
las casas de Almada,
y cuanto hay de suavidad y de infancia en la hora temprana...!

Fernando Pessoa_Oda marítima (fragmento)

Fotografía:Buzo_Vanesa Lucy in the Sky
Comic:El prolongado sueño del Sr T_Max
Ilustración:Esperando a Cousteau_Raquel Alzate
Portada:Averia y redencion _#7_Quique Gonzalez

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