lunes, 20 de octubre de 2008

Se guarece a la sombra del amor


Sobre ese árbol hay un ave; danza en el gozo de la vida.
Nadie sabe dónde está.
¿Y quién podrá decir el estribillo de su canción?
Entre lo más espeso y sombrío del ramaje, allí tiene su nido. Viene de noche y echa a volar por la mañana. Yo no la comprendo.
Nadie puede decirme qué ave es esa, la que canta en mi alma.
Sus plumas no tienen color ni dejan de tenerlo.
No tiene forma ni perfil.
Se guarece a la sombra del amor.
Duerme en el seno de lo inaccesible, de lo infinito y de lo eterno, y nadie sabe cuándo echa a volar; y nadie sabe cuándo ha de volver. Kabir dice:
Profundo es el misterio, ¡oh, santo hermano! Deja que los sabios descubran la morada del ave...

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