viernes, 26 de diciembre de 2008

HACIENDO CAMINO


Mi piel... lacerada.

Mis lágrimas... secas.

Mis esperanzas... perdidas.

Mi alma... bajo siete llaves.

Mi futuro... inexistente.

Mis alas... rotas.

Mi orgullo... dominado.

Los fué recogiendo, desperdigados por su camino, y fué ensamblándolos en un mismo hilo, con el que hizo un ovillo que lavó y secó al sol. Buscó sus agujas olvidadas en un rincón, y se sentó bajo su árbol, su espalda contra la corteza rasgada, enroscó el inicio del hilo ahora esponjoso en su dedo índice, y comenzó a tejer.
Comprobó que aún sabía como hacerlo, y esbozó una sonrisa, que se deslizó silenciosa sobre el tejido. Siguió tejiendo, mientras las hojas caían a su alrededor, mecidas por el aire travieso que soplaba entre las ramas, un aire limpio que se quedó atrapado entre los dúctiles nudos formados. Y recordó caricias, encerradas aún en

sus poros, y estos se abrieron y ellas desfilaron obedientes y se derramaron sutilmente por cada lazo que se formaba. Sus oídos se desplegaron para dejar caer las dulces palabras susurradas en aquel idioma que llaman del amor, y de sus
cabellos el ténue aroma de la flor olvidada... aquella que nunca arrancó. Con un leve aleteo sus pestañas columpiaron todos y cada uno de los besos regalados, que penetraron atrevidos el entramado.

Se terminó el hilo y admiró su obra. Ya nada era como antes. Se probó su nueva piel y bailó bajo el árbol... dicen los últimos que la vieron. Aunque hay quien asegura, ay de las malas lenguas, que voló...

La tejedora_PUBLICADO POR CARLOTA_VIERNES 3 DE OCTUBRE DE 2008
ETIQUETAS: CUENTOS DE UNA CAMINANTE

3 comentarios:

testerytre dijo...

Saludos!
Este amor y me gustaría volver aquí?
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Blue in Green dijo...

Amarás a tu imaginación. Niza blog. Por favor, tráigame aquí.

Victoria dijo...

Que el año nuevo te traiga toda la felicidad del mundo
Bicos