jueves, 19 de febrero de 2009

de la pintura y los pintores...


—Veo —dijo Zanoni destapando la pintura, —que no habéis olvidado el consejo que os di. Valor, joven artista; esta es una excursión fuera de las escuelas; es una pintura de confianza y de verdadero genio. ¡Cuando concebisteis esta bella imagen, a buen seguro que no teníais a vuestro lado a Mervale ni a Nicot!
Reanimado por este ligero elogio, Glyndon replicó con modestia:
—Mi dibujo me ha gustado hasta esta mañana; pero después, se ha desvanecido mi ilusión.
—Decid más bien que no estando acostumbrado a un trabajo continuado, os sentíais fatigado de vuestra tarea.
—Es verdad, ¿por qué negarlo? —confesó Glyndon.—He empezado a mirar el mundo exterior, y me ha parecido que, mientras sacrificaba mi corazón y mi juventud a una visionaria belleza, perdía las hermosas realidades de la vida. Hasta he llegado a envidiar la alegría del pescador cuando pasaba cantando por debajo de mi ventana, y al feliz amante al verle conversar con su querida.
—¿Y os reprendéis, —interrumpió Zanoni con afectuosa sonrisa, —el haber vuelto a las cosas de la tierra, en la cual aún los genios más elevados que habitan las etéreas regiones de la invención, buscan siempre su reposo? El genio del hombre es un ave que no puede volar continuamente. Cuando se siente la necesidad del mundo real, debe satisfacerse. Los que dominan más el ideal, son los que mejor disfrutan de la realidad. Reparad, sino, en el verdadero artista cuando se encuentra en sociedad, observando siempre, siempre profundizando en el corazón, siempre atento a las más insignificantes como a las más grandes verdades de la existencia, y descendiendo a lo que los necios llamarían frivolidades. El verdadero artista saca una gracia de cada eslabón de la cadena social, y los átomos más insignificantes toman una forma dorada cuando flotan entre los rayos del sol. ¿No sabéis que alrededor del invisible insecto que juega en el agua, brilla un halón, como en torno de la estrella que serpentee por el espacio? El verdadero arte encuentra la belleza en todas partes: en la calle, en la plaza, en la cabaña; por doquiera halla pasto para el enjambre de
sus pensamientos. A los ojos de los políticos, Dante y Milton escogieron perlas para trenzar en la corona del canto. Quién os dirá que Rafael no disfrutó de la vida real, llevando siempre consigo el sentimiento interior de la belleza que poetizaba hasta las pajas que el pie del hombre tosco pisa con indiferencia? Así como esos grandes carnívoros de los bosques andan en busca de su presa, olfateándola y siguiéndola por el monte y a través de la llanura, hasta que al fin se apoderan de ella para llevarla a su escondida cueva, de la misma manera el genio busca por entre el bosque y a través del desierto, infatigable y con anhelo, todos los objetos que le ofrecen las desparramadas y fugitivas imágenes de la naturaleza, que apresa, al fin, con mano fuerte, para llevársela a los parajes solitarios que ningún pie puede hollar. Si recorréis el mundo exterior, hallaréis en él el inagotable manantial que da vida al mundo ideal.
—Me consoláis, —dijo Glyndon con alegría. —¡Creí que mi cansancio era una prueba de mi incapacidad!... Pero en este momento no quisiera hablaros de estos trabajos… Perdonad si paso del trabajo a la recompensa. Pronunciasteis en anterior entrevista incomprensibles profecías acerca de mi porvenir si me enlazaba con una joven, que, según opinan personas muy sensatas, sería tan sólo un obstáculo para realizar mis sueños futuros. ¿Habláis con la sabiduría que inspira la experiencia o con la que aspira a la predicción?
—¿Acaso no son aliadas la una de la otra? —contestó Zanoni. —El hombre más acostumbrado al cálculo, ¿no es el que más pronto puede resolver un problema en los laberintos de la aritmética?
—Eludís mi pregunta.
—Os engañáis; quiero que comprendáis más fácilmente mi respuesta, pues os quería atraer a este terreno.
Zanoni fijó sus ojos en el joven artista, y prosiguió:
—Para la realización de todo lo que es grande y noble, la clara percepción de la verdad es uno de los primeros requisitos... pues las verdades se adaptan al objeto deseado. Por eso el guerrero reduce la suerte de una batalla a combinaciones casi enteramente matemáticas, y puede prever el resultado si cuenta fijamente con los elementos que se ve obligado a emplear. En caso de ser rechazado, pasará tal puente; en tanto tiempo puede apoderarse de aquel fuerte, etc. Con más exactitud que el guerrero, pues depende menos de las causas materiales que de las ideas de que dispone, puede el hombre que posee una ciencia más pura o en arte más divino, si

llega a penetrar las verdades que le rodean, predecir lo que podrá llevar a cabo y lo que está condenado a ver fracasar. Pero esta percepción de la verdad de las cosas se ve interrumpida por muchas causas, como la vanidad, las pasiones, la indolencia y la ignorancia de los medios que debe emplear para conseguir lo que se ha propuesto. El guerrero puede calcular mal sus fuerzas; puede faltarle el mapa del terreno que quiere invadir. Solamente cuando la imaginación del hombre se encuentra en cierto estado es capaz de percibir la verdad; este estado es una completa serenidad. Vuestra imaginación se afana tras un deseo de verdad; quisierais hacerla tan grande como vuestros deseos; quisierais que os presentase, sin ninguna prueba ni preparación, los secretos más grandes que existen en la naturaleza. Pero la verdad no puede ser descubierta por una imaginación que no está preparada para ello, lo mismo que es imposible que el sol salga a media noche. En este caso, la imaginación llega a la verdad solamente para corromperla. Os diré la parábola de uno que discurrió mucho tiempo acerca del secreto de la sublime Grecia, o la magia que existe en la naturaleza, como la electricidad en la nube: "El que echa agua en un manantial cenagoso, no hace más que enturbiar el agua.."
—¿A dónde iréis a parar? —objetó Glyndon.
—A esto: Que poseéis facultades que pueden daros un poder extraordinario, contándoos en el número de aquellos que, más respetados que los magos, dejan tras sí una grande influencia, adorada en donde quiera que se comprenda la belleza y en cualquiera parte en que el alma tenga la conciencia de un mundo más sublime que aquél en el cual la materia lucha por una existencia incompleta e imperfecta. Pero, para sacar provecho de estas facultades, no necesito ser profeta para deciros que es necesario que aprendáis a concentrar todos vuestros deseos en grandes objetos. Por más que el corazón permanezca tranquilo, la imaginación será siempre activa. Al presente no hacéis más que vagar de proyecto en proyecto. La fe y el amor son para el alma lo que el lastre para un buque. Aunque vuestro corazón, vuestras afecciones y el sentimiento de la humanidad se concentren en un solo objeto, vuestra imaginación y vuestras aspiraciones serán igualmente enérgicas e invariables. Aun cuando Viola es muy niña todavía, ¿no percibís el gran carácter que las vicisitudes de la vida pueden desenvolver en ella? Perdonad si os digo que su alma, más pura y más noble que la vuestra, elevará vuestras ideas como un himno sagrado eleva al cielo las almas sensibles. Vuestra índole necesita la armonía y la música, que, como decían los discípulos de Pitágoras, transporta y calma al mismo tiempo. Os ofrezco que hallaréis esta música en su amor...

BULWERT LYTTON ZANONI

pintura:El hermoso corazón del ángel_Rosa Vivanco
pintura:Alex Grey

No hay comentarios: