jueves, 2 de julio de 2009

A partir de hoy quiero que empiece a leer los cuentos de los hermanos Grimm, las tragedias de Esquilo, el Ramayana o las leyendas celtas


Nos íbamos aproximando al punto medio de la ruta, la torre de San Jaime, que se levantaba en los muelles próximos al gran Palacio de las Aduanas.
-¿Le importa que nos bajemos aquí? -pregunté.
Corelli se encogió de hombros y asintió a regañadientes. No respiré tranquilo hasta que estuve en el ascensor de la torre y lo oí tocar tierra. Al salir a los muelles encontramos un banco que se enfrentaba a las aguas del puerto y a la montaña de Montjuic y nos sentamos a ver volar el teleférico en las alturas; yo con alivio, Corelli con añoranza.
-Hábleme de sus primeras impresiones. De lo que le han sugerido estos días de estudio y lectura intensiva.
Procedí a resumir lo que creía que había aprendido, o desaprendido, durante aquellos días. El editor escuchaba atentamente, asintiendo y gesticulando con las manos. Al término de mi informe pericial sobre mitos y creencias del ser humano, Corelli se pronunció positivamente.
-Creo que ha hecho usted una excelente labor de síntesis. No ha encontrado la proverbial aguja en el pajar, pero ha comprendido que lo único que de verdad interesa en toda la montaña de paja es un condenado alfiler y que lo demás es alimento para los asnos. Hablando de pollinos, dígame, ¿le interesan las fábulas?
-De niño, durante un par de meses, quise ser Esopo.
-Todos abandonamos grandes esperanzas por el camino.
-¿Qué quería ser usted de niño, señor Corelli?
-Dios.

Su sonrisa de chacal borró la mía de un plumazo.
-Martín, las fábulas son posiblemente uno de los mecanismos literarios más interesantes que se han inventado. ¿Sabe lo que nos enseñan?
-¿Lecciones morales?
-No. Nos enseñan que los seres humanos aprenden y absorben ideas y conceptos a través de narraciones, de historias, no de lecciones magistrales o de discursos teóricos. Eso mismo nos enseña cualquiera de los grandes textos religiosos. Todos ellos son relatos con personajes que deben enfrentarse a la vida y superar obstáculos, figuras que se embarcan en un viaje de enriquecimiento espiritual a través de peripecias y revelaciones. Todos los libros sagrados son, ante todo, grandes historias cuyas tramas abordan los aspectos básicos de la naturaleza humana y los sitúan en un contexto moral y un marco de dogmas sobrenaturales determinados. He preferido que pasase usted una semana miserable leyendo tesis, discursos, opiniones y comentarios para que se diese cuenta por sí mismo de que no hay nada que aprender de ellos porque de hecho no son más que ejercicios de buena o mala voluntad, normalmente fallidos, para intentar aprender a su vez. Se acabaron las conversaciones de cátedra. A partir de hoy quiero que empiece a leer los cuentos de los hermanos Grimm, las tragedias de Esquilo, el Ramayana o las leyendas celtas. Usted mismo. Quiero que analice cómo funcionan esos textos, que destile su esencia y por qué provocan una reacción emocional. Quiero que aprenda la gramática, no la moraleja. Y quiero que dentro de dos o tres semanas me traiga ya usted algo propio, el principio de una historia. Quiero que me haga usted creer.
-Pensaba que éramos profesionales y no podíamos cometer el pecado de creer en nada.
Corelli sonrió, enseñando los dientes.
-Sólo se puede convertir a un pecador, nunca a un santo.

El juego del ángel_C.R.Zafón
foto:Etude_no_1_by_clelia
foto:manos y humo
fotogramas video clip_Chemical Brothers

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