viernes, 2 de octubre de 2009

Geografía de la aurora


Y las piedras preciosas, esas grutas de esmeraldas que nacen en sueños y al soñante acogen tan de verdad que éste conserva en la vigilia las huellas del tacto, a veces hecho memoria tanto o más que un lugar simplemente natural; y el color que sin nombre sostiene la retina por años, por duraciones sin fin, ese color visto tan sólo en sueños y ese felicísimo estar en la gruta, y aun el poder volver a ella encontrándola en tierras lejanas bañadas por otra luz. ¿Cómo suceden, cómo están ahí asequibles aunque no enteramente, y sin sombra alguna de terror, cosa tan extraña a toda gruta desconocida, por insignificante que sea? Este no tener, y no esperar, este estar sin esfuerzo alguno, esta patria perdida o esperada, donde se ha entrado sin saber cómo ni por qué, sin esperanza ni temor. Y ese vivir sin anhelar, ni apetecer, sin añorar sin soñar, duerme al fin en su gruta sin soñar señor alguno, que le haya herido y sin soñarse él a sí mismo, olvidado de toda herida.
El ciervo reposa sin herida, apoyada su cabeza sobre una piedra, flor azul.

Zambrano, M.: "Geografía de la Aurora", en De la Aurora, Madrid,
Ed. Turner, 1986, p.106
Ilustración Margarita Menéndez_del Cuento_Antonio Gomez_Yebra
Ilustracion_joao Caetano_del cuento_La flor más Grande del Mundo_José Saramago

2 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Pasé a echar un ratito de lectura y me voy encantado. Como siempre. En todo caso, sólo quería decirle que le mande un correo a su dirección personal. Pues eso, que gracias...

Saludos y un abrazo

Ŧirє dijo...

que hermosas imagenes ilustran este bonito texto...
me encantó...

un abrazo..
bueno...mejor 7
;-)