jueves, 24 de diciembre de 2009

hay una flor que lleva tu nombre en el jardin del viento...


Esto se desarolla a través de asociaciones abstractas, emocionales, sinestésicas y evocativas. Estas asociaciones y recuerdos son, luego, interpretados por la mente cognitiva como metáforas y analogías expresados a través de símbolos para construir las ideas que están en la base del lenguaje.
El lenguaje es una herramienta cuya función es comunicar la experiencia interna de cada individuo al exterior, a otro individuo o grupo de individuos111. Una facultad importante del ser humano es la de compartir la experiencia subjetiva a través de la expresión artística.
Al igual que las circunstancias, conocimientos y experiencias de cada individuo son diferentes, cada expresión artística nos refleja un aspecto único de la belleza infinita de la naturaleza universal; cada expresión de la esencia universal es distinta. La esencia de la realidad, el universo, o como quiera que lo llamemos, pasa por el estado anímico de cada individuo de manera distinta según sus particulares circunstancias. Estas percepciones, filtradas en principio por los órganos sensoriales, desencadenan asociaciones de varios tipos (como emocionales, sinestésicas, recuerdos,) antes de llegar a la conciencia. Lo que expresamos a través de nuestras obras artísticas no puede ser nunca la misma realidad que inspira nuestro acto de crear, sino más bien la esencia de nuestra experiencia de la inspiración. Así lo explicó Georgio O’keefe:

«Sé que no puedo pintar una flor. No puedo pintar el sol sobre el desierto en una mañana brillante de verano, pero quizá, en términos de colores de pintura, puedo comunicar mi experiencia de una flor o la experiencia que hace que la flor sea importante para mí en un momento dado.”

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