lunes, 28 de junio de 2010

y, por delante de nosotros, marcando el camino, marchaba la Esperanza


La juventud pasó junto a mí, y yo la seguí hasta una campiña lejana. Allí se detuvo y clavó los ojos en las nubes que se cernían sobre el horizonte como un rebaño de blancos corderos. Después miró a los árboles, cuyas ramas desnudas señalaban el cielo, como si pidiesen a la Altura que les devolviese su follaje.

Y yo le dije:
—¿Dónde estamos, juventud?

A lo que replicó:
—Estamos en la campiña de la Perplejidad. Observa.

Y yo le dije:
—Volvámonos inmediatamente, porque este paraje tan desolado me da miedo, y la vista de las nubes y de los árboles desnudos entristece mi corazón.

A lo que replicó:
—Ten paciencia. La Perplejidad es el principio de la sabiduría.

Entonces miré en torno a mí y divisé una forma que se aproximaba graciosamente a nosotros, y pregunté:
—¿Quién es esta mujer?

Y la juventud replicó:
—Es Melpómene, hija de Zeus y Musa de la Tragedia.

—Oh, juventud feliz —exclamé—, ¿qué quiere de mí la Tragedia, estando tú a mi lado?

Y me respondió:
—Ha venido a enseñarte la Tierra y sus pesadumbres; porque el que no ha contemplado el Dolor jamás verá la Alegría.

Entonces el espíritu me puso una mano sobre los ojos. Cuando la retiró, la juventud había desaparecido, y yo me encontraba solo; despojado de mis vestiduras terrenas y exclamé acongojado:

—Hija de Zeus, ¿dónde está la juventud?

Pero Melpómene no me contestó, sino que me colocó bajo sus alas y me transportó a la cima de una altísima montaña. Allá abajo veía la tierra y cuanto hay en ella, extendida como las páginas de un libro, sobre el cual se hubiesen grabado los secretos del universo. Me quedé atónito junto a la doncella, cavilando sobre el misterio del Hombre y afanándome por descifrar los símbolos de la Vida.

Y contemplé seres medrosos: los Ángeles de la Felicidad peleaban con los Diablos de la Miseria, y entre ellos se erguía el Hombre, unas veces arrastrado por la Esperanza, y otras por la Desesperación.

Vi cómo jugaban el Amor y el Odio con el corazón humano; el Amor, ocultándole su culpa y adormeciéndole con el vino de la sumisión, de la loa y de la adulación; en tanto que el Odio lo provocaba, sellaba sus oídos y cegaba sus ojos a la Verdad.

Y observé que la ciudad andaba a gatas, como un niño de sus suburbios, y que se agarraba al vestido del hijo de Adán. Y allá, a lo lejos, divisé las lozanas campiñas que sollozaban por la tribulación del Hombre.

Vi sacerdotes echando espumarajos como raposas taimadas; y falsos mesías que conspiraban y maquinaban contra la felicidad del Hombre.

Y fui testigo de cómo el Hombre pedía auxilio a la Sabiduría para que lo liberase; pero la Sabiduría no quiso escuchar sus gritos, porque la había desairado cuando ella le habló en las calles de la ciudad.

Y observé cómo los predicadores levantaban su vista hacia los cielos en gesto de adoración, mientras sus corazones se enfangaban en las ciénagas de la Codicia.

Y vi a un joven que trataba de conquistar el corazón de una doncella con sus palabras seductoras; pero sus verdaderos sentimientos estaban adormecidos, y su divinidad se encontraba muy lejos.

Advertí que los legisladores charlaban como tontos, perdiendo el tiempo y vendiendo sus mercancías en los mercados del Engaño y la Hipocresía.

Divisé a los médicos, que jugaban con las almas de los ingenuos y de corazón sencillo.

Vi que los ignorantes estaban sentados junto a los sabios, elevando su pasado al trono de la gloria, adornando su presente con los delicados mantos de la abundancia y preparando un diván suntuoso para el futuro.

Observé cómo los pobres, desamparados arrojaban la semilla, y cómo se apoderaban los fuertes de la cosecha; en tanto que la opresión, mal llamada Ley, hacía centinela a lo que estaba aconteciendo.

Vi a los ladrones de la Ignorancia saqueando los tesoros del Saber, en tanto que los custodios de la Luz se hundían en el sueño profundo de la inacción.

Y descubrí a dos amantes; pero la mujer era como un laúd en manos de un hombre que no sabe tañerlo, sino que sólo entiende de ásperas estridencias.

Y divisé a las fuerzas del Saber sitiando la ciudad del Privilegio Heredado; pero eran escasos en número y no tardaron en ser dispersados.

Y vi a la Libertad caminando a solas, llamando a las puertas de las casas e implorando un albergue; pero nadie hacía caso de sus palabras suplicantes.
Después contemplé el espectáculo de la Prodigalidad avanzando a pasos arrogantes en todo su esplendor ante la multitud, que la aclamaba como si fuese la Libertad.

Y vi a la Religión sepultada en libros, y a la Duda ocupando su lugar.

Y presencié cómo el hombre se ataviaba con el ropaje de la Paciencia, como manto para ocultar su Cobardía, y noté que llamaba Tolerancia a la Pereza, y Cortesía al Miedo.

Y observé cómo el intruso se sentaba a la sabia mesa del Conocimiento, barbotando groserías, en tanto que los invitados guardaban silencio.

Y vi que el oro llenaba las manos de los despilfarradores, que lo empleaban para obrar el mal y llevar a cabo sus perversidades; y vi también el oro en manos de los miserables, como carnaza del odio. Pero, en cambio, no vi oro alguno en manos de los sabios.

Cuando contemplaba estos tristes espectáculos, exhalé un gemido de dolor, y dije:
—Oh, Hija de Zeus, ¿pero es ésta la Tierra? ¿Es este el Hombre?

Y ella me contestó con voz suave y angustiada:
—Lo que estás viendo es el camino del Alba, pavimentado con piedras de aristas cortantes y alfombrado de espinas. Esto no es más que la sombra del Hombre. Esto es la Noche. ¡Pero espera! ¡La mañana no tardará en llegar!

Entonces me puso sobre los ojos su mano delicada, y cuando la retiró, he aquí que junto a mí caminaba a pasos lentos la juventud y, por delante de nosotros, marcando el camino, marchaba la Esperanza.

Fotomontaje:Optimista_by_Javi_SuperStar (http://sitecaes.blogspot.com/)
Fotomotaje:los-puentes-no-existen_Juan
Imagen: giacometti_fontsample

4 comentarios:

MartinAngelair dijo...

Qué maravilla!



...esta entrada, se merece que teclee, palabras que serán,...y desde mi casa a la tuya.





Cuesta creer que una niña tan sólo agarrada de manos a puentes cercanos a una emoción de agua,...buscase calzada esa emoción de agua.


Ahora no puedo ni pensarlo,...sin embargo, sí creo que los puentes existen,..con más,... :)






...y, en nuestro camino, mano descalza, por fin la Esperanza.






Besos; B.D.C.J.

7 dijo...

En una homeostasis casi perfecta,
pasa el rio bajo el puente...
¿quién es la de la foto y quien eres tú?
Yo solo conozco, la forma de tus letras...
la geometria de las palabras...
los espacios...
una casa invisible para mis ojos...
y una dulzura que me recuerda
la más calida caligrafía de mi infancia...


allí donde seas y como seas

¡Feliz siempre, desde mis grandes esperanzas, te imagino!



¡gracias! Maestra...


por recordarme el valor de los espacios en blanco...



un abraxo Martin Angelair

Ŧirєηzє ✿ܓ dijo...

me sale una actualizacion tuya que se llama "comiendo sandia ...con ella2...
y aki ando buscando la sandia...
podria abrir el frigo y coger una parte...en este tiempo nunca falta sandia en mi nevera...
pero aki me tienes...
buscando tu sandia...jejejee...

un abrazo 7

angela dijo...

Felicitaciones!!!!!
abraxo